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La industria electrónica en un punto de inflexión en 2024: Entre los triunfos de la IA y un nuevo equilibrio de fuerzas

El último trimestre de 2024 quedará en los anales de la industria electrónica como un período de profundas transformaciones. Entre el ascenso de la inteligencia artificial como fuerza motriz del mercado, el espectacular rebote de los semiconductores, la simbólica caída de Intel y el muy esperado lanzamiento del iPhone 16, estos cuatro meses han trazado los contornos de un sector en plena reconfiguración.


La IA: El nuevo rey del mercado de semiconductores

Si bien la inteligencia artificial venía consolidándose desde 2023 como el principal motor de la demanda de chips, el último trimestre de 2024 ratificó definitivamente esta tendencia. Según los datos de la consultora Gartner, el mercado mundial de semiconductores creció un 21 % en valor durante el conjunto del año, alcanzando los 655.900 millones de dólares — un rebote espectacular tras el descenso del 11,1 % registrado en 2023. El origen de esta recuperación: las GPU y los procesadores de IA destinados a los centros de datos, que se convirtieron en uno de los segmentos más dinámicos, con unas ventas que casi se duplicaron respecto al año anterior para superar los 112.000 millones de dólares.

Nvidia encarnó este movimiento con una fuerza extraordinaria. Sus ingresos vinculados a los semiconductores se dispararon un 84 % en el año, hasta alcanzar los 46.000 millones de dólares, lo que le permitió escalar hasta la tercera posición en el ranking mundial de fabricantes de chips. La rampa de producción de los aceleradores de nueva generación Blackwell, lanzada en el cuarto trimestre de 2024, fue recibida con un entusiasmo sin precedentes: la demanda era ya tan intensa que, en noviembre, los observadores del mercado constataban que la totalidad de la producción prevista para 2025 estaba agotada antes incluso de llegar a los almacenes.


IFA Berlín: Escaparate de la electrónica de consumo conectada

En septiembre, el tradicional salón IFA de Berlín reunió a los grandes nombres de la industria para presentar las últimas innovaciones en electrónica de consumo. La edición de 2024 puso especialmente de relieve las nuevas generaciones de televisores, electrodomésticos conectados y soluciones para el hogar inteligente, con una integración creciente de la IA embebida. El salón confirmó una tendencia de fondo: la IA ya no es patrimonio exclusivo de los servidores y los centros de datos — ahora se instala en cada hogar, en cada enchufe, en cada pantalla.


Apple y el iPhone 16: La IA al servicio del gran público

El 9 de septiembre de 2024, Apple celebró su evento anual — bautizado «Glowtime» — marcando la presentación oficial de la gama iPhone 16. Este acontecimiento fue uno de los más seguidos del trimestre en toda la industria electrónica.

El iPhone 16, equipado con el nuevo chip A18, fue concebido de principio a fin pensando en la inteligencia artificial. A diferencia de generaciones anteriores, toda la gama — y no solo los modelos Pro — es compatible con las funciones de Apple Intelligence. El dispositivo también introdujo un botón dedicado al control de la cámara y un reposicionamiento vertical de los objetivos, que facilita en particular la captura de vídeos espaciales. Al mismo tiempo, iOS 18, disponible desde el 16 de septiembre, trajo un Siri rediseñado con capacidades conversacionales ampliadas, búsqueda visual avanzada y una personalización de la interfaz sin precedentes.

En cuanto a los resultados comerciales, los analistas de Counterpoint Research proyectaban que los ingresos anuales de Apple superarían los 400.000 millones de dólares en 2024 — un récord histórico —, impulsados tanto por las ventas del iPhone como por el rápido crecimiento del segmento de Servicios. En noviembre, Apple también presentó sus MacBook Pro equipados con chips M4, M4 Pro y M4 Max, reforzando su posición en el cómputo de alto rendimiento para profesionales.


Intel: El fin de una era, el inicio de una dolorosa reinvención

Si Nvidia se consolidó como el gran ganador del año, Intel representó su cara opuesta. El gigante estadounidense, fundado en 1968 y durante mucho tiempo sinónimo de poder tecnológico, atravesó en el segundo semestre de 2024 una crisis sin precedentes en su historia reciente.

En agosto de 2024, el consejero delegado Pat Gelsinger había anunciado la supresión de aproximadamente 15.000 puestos de trabajo — más del 15 % de la plantilla mundial — en respuesta a unas pérdidas de 1.600 millones de dólares registradas en el segundo trimestre. Estos despidos debían hacerse efectivos antes de que acabara el año. El golpe simbólico llegó en noviembre de 2024: Intel fue expulsado del Dow Jones Industrial Average, el índice de las 30 empresas estadounidenses más influyentes, reemplazado por… Nvidia. Esta sustitución resonó en el sector como el traspaso del testigo entre dos épocas de la industria de los chips.

La empresa luchaba por posicionarse en los rentables mercados de la IA, mientras que TSMC y Nvidia se apropiaban de la mayor parte del valor generado por la transición hacia la informática acelerada. Las causas de las dificultades de Intel son múltiples: costosas inversiones en segmentos no estratégicos, un retraso en la transición hacia los nodos de fabricación avanzados y una cultura organizativa ampliamente criticada por su excesiva burocracia. El nombramiento de un nuevo consejero delegado, Lip-Bu Tan, a finales de 2024, anunciaba un giro radical para el año siguiente.


El gran juego geopolítico: Occidente aprieta el cerco sobre los chips chinos

Uno de los desarrollos más estructuralmente significativos del trimestre fue el endurecimiento de los controles estadounidenses a la exportación de chips de IA hacia China. Mientras que ya se habían impuesto restricciones en 2022 y 2023 sobre las GPU de alto rendimiento — en particular la H100 de Nvidia —, la administración Biden continuó reforzando este arsenal regulatorio, ampliando la lista de países sujetos a autorización previa y endureciendo los controles sobre los equipos de fabricación de chips.

Estas restricciones generaron efectos en cadena a lo largo de toda la cadena de valor mundial. La respuesta china tomó la forma de una inversión masiva en semiconductores maduros — cuya producción se disparó un 40 % en 2024 — y de una aceleración de los programas nacionales de investigación sobre nodos avanzados. Pekín también lanzó el «Big Fund III», el mayor fondo de inversión en semiconductores de la historia, dotado con 47.500 millones de dólares a lo largo de quince años, para financiar el desarrollo industrial necesario para lograr la autosuficiencia a largo plazo.

Esta confrontación tecnológica ilustra un movimiento más profundo: la fragmentación progresiva de las cadenas de suministro mundiales en electrónica, con una tendencia creciente hacia la regionalización de la producción de semiconductores — en Estados Unidos bajo el impulso del CHIPS Act, en Europa a través del European Chips Act y en Asia en torno a TSMC, Samsung y el ecosistema japonés.


Samsung recupera el liderazgo

En cuanto a los rankings mundiales, Samsung Electronics aprovechó el rebote del mercado de memorias para arrebatarle a Intel el primer puesto entre los fabricantes de semiconductores, con unos ingresos sectoriales de 66.500 millones de dólares en 2024. La fuerte demanda de memoria de alto ancho de banda (HBM), indispensable para el funcionamiento de los aceleradores de IA, permitió al gigante coreano consolidarse como un proveedor imprescindible de la infraestructura de la IA generativa.


Conclusión: Un sector en la encrucijada

El último trimestre de 2024 fue mucho más que una temporada comercial ordinaria para la industria electrónica. Marca un punto de inflexión profundo: la inteligencia artificial ya no es una promesa — es el principal arquitecto de la demanda de componentes, dispositivos de consumo y servicios. Mientras tanto, el equilibrio de poder entre los fabricantes se redistribuye a velocidad creciente, impulsado por la combinación de la carrera tecnológica, las tensiones geopolíticas y la necesidad urgente de repensar unas cadenas de suministro que se han revelado peligrosamente vulnerables.

Los próximos meses confirmarán si Nvidia puede mantener su ritmo de crecimiento estratosférico, si Apple logra transformar la IA embebida en una ventaja comercial duradera y si Intel consigue reinventarse con éxito. Una cosa es cierta: la industria electrónica no se parecerá en nada, dentro de cinco años, a lo que era en 2020.


Fuentes: Gartner, Le Monde Informatique, Hardware & Co, GinjFo, Actutem, Objets Connectés, Iphon.fr, Le Devoir, Octopart, Altium, ChannelNews